Crónica 16. Capítulo General

La 16ª jornada del Capítulo General 2015, martes 26 de mayo, quedará, sin duda, profundamente grabada en el recuerdo de los hermanos capitulares; haciendo un alto en la dinámica del Capítulo, pero como un momento también muy importante del mismo, pudimos disfrutar de una audiencia privada con el Papa Francisco.

El día comenzó antes de lo habitual, puesto que a las 7,30 estaba prevista la salida hacia Roma… Después de un viaje tranquilo, a las 10,45 estábamos ya caminando por la Vía de la Conciliación, camino del «Portón de Bronce», donde nos esperaban a las 11,30. Se sentía la emoción de todos, sobre todo mientras esperábamos el momento de acceder a la «Sala Clementina», donde iba a tener lugar la audiencia.

 Después de una espera que se hizo más larga de lo previsto, comenzamos a recorrer pasillos y escaleras vaticanas que, finalmente, nos condujeron a la Sala Clementina, donde, apenas sentados, apareció la figura del Papa Francisco, entre los aplausos de todos. Participó también en la audiencia Mons. José Rodríguez Carballo, Arzobispo Secretario de la CIVCSVA y precedente Ministro General.

El Ministro General saludó al Papa Francisco, presentándole también los trabajos que estos días estamos realizando en el Capítulo General. A continuación, el Papa dirigió una alocución en la que recordó la consideración que la Orden tiene y ha tenido a lo largo del tiempo entre los cristianos, presentándola como un aliciente para seguir comprometidos con la evangelización desde lo más genuino de la experiencia franciscana. También hizo una especial invitación a seguir profundizando en la confianza en las relaciones fraternas, como condición necesaria para superar las dificultades, e insistió en el valor de la minoridad como signo especial de nuestra vida.

Concluido su discurso, Papa Francisco quiso saludar uno por uno a todos los Capitulares, momento especialmente intenso para todos.

Un vez finalizada la audiencia, y muy satisfechos con el encuentro vivido, nos encaminamos hacia el Santuario Romano del «Divino Amor», donde, después de la comida, pudimos visitar la iglesia y el entorno del Santuario, muy venerado en la Provincia y la ciudad de Roma. A continuación emprendimos el viaje de regreso a Santa María de los Ángeles, cansados, pero aún emocionados por la experiencia, y dispuestos a retomar el ritmo cotidiano de nuestro Capítulo.

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