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  • Cada día con Francisco de Asís

Marzo 7

En otra ocasión, en Santa María de la Porciúncula había tanta escasez, que no se podía atender convenientemente -según lo exigía la necesidad- a los hermanos huéspedes que llegaban. Acudió entonces el vicario al Santo, y, alegándole la penuria de los hermanos, le pidió que permitiese reservar algo de los bienes de los novicios que ingresaban para poder recurrir a dicho fondo en caso de necesidad.
El Santo, que no ignoraba los designios divinos, le contestó: «Lejos de nosotros, hermano carísimo, proceder infielmente contra la Regla por condescender a cualquier hombre. Prefiero que despojes el altar de la gloriosa Virgen, cuando lo requiera la necesidad, antes que faltar en lo más mínimo contra el voto de pobreza y la observancia del Evangelio. Más le agradará a la bienaventurada Virgen que, por observar perfectamente el consejo del santo Evangelio, sea despojado su altar, que, conservándolo bien adornado, seamos infieles al consejo de su Hijo, que hemos prometido guardar».

(LM 9,4)

V/ En alabanza de Cristo y su siervo Francisco.
R/ Amén.

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